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domingo, 8 de febrero de 2015

Aventuras y desventuras de una tejedora en un crucero- VII

Sábado 7 de septiembre:














Viaje de vuelta a Madrid con incidente en el aeropuerto de Venecia. Huelga de controladores o del personal de tierra, yo qué sé. El caso es que nos han retrasado el vuelo 4 horas.

Para sacarle el lado positivo al asunto nos imaginamos que igual no podemos viajar y nos tenemos que quedar.

Al final hemos despegado y nuestro gozo de tener la posibilidad de pasar un día más en Venecia en un pozo. Sniff.

Llegamos molidos a casa de los majo-abuelos. Es tarde. Mini-cena y a dormir.
Mañana por la tarde regresamos a Málaga.
  • Horas de crocheteo: 0.
  • Biodraminas: 4. Sigo con un mareo importante. 

Domingo 8 de septiembre













Pasamos las últimas horas antes de coger el AVE (el pollo, como dicen por aquí) comentando la jugada con los majo-abuelos.

Nos lo hemos pasado en grande. Hemos visitado cuatro países y estado en dos continentes. 

Nos hemos quedado con ganas de viajar más pero seguro, seguro que con lo que nos quedamos es con un recuerdo maravilloso. Gracias, gracias, gracias, majo-abuelos.
Ah! Otra cosa, antes de dar por finalizado el relato de esta increíble aventura: el trayecto de tren ha sido, con diferencia, el más aprovechado en cuanto a crocheteo. Solo me queda el cuello del capelet.

Me alegro. He aprendido que los viajes son para disfrutarlos, sobre todo en familia, para conocer otros lugares y a otros seres de la Tierra y, si se tercia, crochetear un poco pero sin agobios. Y, en cuanto a las lanitas, bueno, así tengo una excusa perfecta para volver a Estambul (jijiji).
  • Horas de crocheteo: 3, ¡tooomaaaa!

Espero que os haya gustado "Aventuras y desventuras de una tejedora en un crucero".
Muchas gracias por estar ahí y leerme, sea lo que sea lo que me de por escribir.

Nota final: que sepáis que el mareo me ha durado más de una semana, después de llegar a tierra firme. Como soy un pelín hipocondriaca, he gugueleado esto de los mareos (ya, ya sé que está mal hecho) y he descubierto que sí se puede tener mareo producido por el movimiento de un barco días, semanas e incluso meses después del viaje. ¡Menos mal que solo ha durado unos días! De todos modos, ha merecido la pena con creces y, si tenemos la oportunidad, repetiremos. ¡Quién sabe aónde!

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