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domingo, 28 de diciembre de 2014

Aventuras y desventuras de una tejedora en un crucero- V

Amanece en Estambul. Por fin, lanitaaasss!!!

Miércoles 4 de septiembre


Hoy me he levantado la primera. Con energía y decisión, me meto en el mini-baño para hacer las abluciones matinales, vestirme (esto es muy complicado con mareo y medio metro cuadrado de espacio; vuelvo a cabecear contra la pared) y salir corriendo para despertar a la family, que hoy hay prisa.

¡Cloooon! ¡Qué subidooooón! ¡Hoy toca Estambuuul! ¡Lanitasssss!

Va, venga, que también me interesa conocer la ciudad, los monumentos monumentales y todo eso...

Después del palizón de Efeso, me cuesta poner a todo el mundo en orden. Nos embutimos el desayuno como podemos y al autobús.

Nuestra guía de hoy es muy joven. Durante el trayecto nos explica que vamos a centrarnos en la Mezquita Azul y la iglesia de Santa Sofía, después nos llevará a visitar una fabrica de joyas y otra de alfombras y, por último, tiempo libre para recorrer el Gran Bazar. Mc Husband y yo nos miramos y nos entendemos: nos vamos a saltar lo de las fábricas y al Gran Bazar directamente.

Fuente de Guillermo II. ¿Qué hace una fuente alemana aquí? ¿Eh?

Como anesdotillas de la visita a los monumentos:


  • Lo preciosérrimas que estamos Mrs. soft Kitty y yo con nuestros hiyabs prestados por el personal de la mezquita. Parece una chorrada y ponérselo es fácil pero mantenerlo en la cabeza, eso ya es otra cosa. Me he acordado varias veces del super-glue.

  • La señora que no se había enterado de que no se puede entrar con falda ni con pantalón corto (largo mínimo por debajo de la rodilla) y nos ha retrasado porque la han tenido que vestir de arriba a abajo.

  • El  insoportable olor a pies dentro de la mezquita. Obviamente son pies extranjeros, que los locales son muy limpitos y se los lavan antes de entrar. Deben de pensar que somos unos guarretes...y con razón.

  • El acoso moderado de los vendedores callejeros en el trayecto a pie entre la mezquita y la iglesia. Aquí me sorprende el comentario de nuestra guía- " no les miréis, no les digáis nada, ignorádles por completo". Se hace un poco duro y extraño pero, vista la experiencia de uno de nuestros colegas turista que no se quita de encima a uno de ellos ni a tiros, seguimos su consejo al pie de la letra.

Obelisco de Tutmosis III.


  • Santa Sofía es una preciosidad peeero está llena de andamios para su reparación y sólo podemos ver una parte, snifff.

  • Mierd... ¡¡Se me ha olvidado transferir la dirección del bazar de lanitas a mi móvil!! Le pregunto a la guía, no sé si entiende lo que quiero pero finalmente me escribe en un papelito lo que tengo que preguntar cuando lleguemos al Gran Bazar para que me digan dónde está. Ufff, menos mal...

Caminamos hacia una calle cercana al Gran Bazar, donde supuestamente nos van a enseñar joyas y alfombras (ámos, no me he hecho hueco en las maletas para llevarme ahora joyas que no me voy a poner, ni mucho menos alfombras). En cuanto nos dice la hora y el punto de encuentro para coger el autobús de vuelta al barco, aprovechamos un momento de despiste- ¡qué ladinos!- y nos escabullimos.

Tenemos algo más de una hora para hacer nuestras compras. No es mucho, hay que poner el turbo.

Mientras Mc Husband y los niños se dan al arte del regateo en la compra de un encargo, yo voy preguntando por las tiendas cómo llegar al sitio donde se compran lanas pero, aparentemente, no le ven mucho sentido a lo que llevo escrito en el papelito y no saben indicarme (aquí me acordé de la madre de la guía). Y, ¿ ahora qué hago?

Tomada prestada de Estambul.es

Nos quedan 30 minutos. Histeria contenida. Vamos a comprar un bolso para Mrs. Soft Kitty en una de las tiendas de la salida por la que un amable vendedor de alfombras me ha dicho que puede estar (le he explicado que quiero lana para tejer, que no quiero alfombras, aunque me las ha enseñado igualmente).

En la tienda, abordo al dueño, desesperada por información válida, y vuelvo a explicar lo que quiero. El señor conoce el sitio perfectamente y me dice el nombre de la calle- Mahmutpaşa-  y del bazar- Kürkçü Han (no le he dado un beso en los morros de milagro).

La calle está muy cerquita pero el tiempo corre, y muy deprisa.

Los llevo a matacaballo por la calle indicada, y bajamos, bajamos y seguimos bajando... Los niños ya están cansados (claro, ya han hecho sus compras) y, justo cuando estoy perdiendo la esperanza de encontrarlo, veo una esquina del edificio rojo.
Por amor de Clon! Por fin , mi paraíso!

Imagen prestada de Laylock. Véis la esquinita del edificio rojo? Pues, ése es.

Comienzo a caminar deprisa, como un misil con el objetivo fijado, y no oigo lo que me dice Mc Husband. Se acerca a mí, me para y me dice por segunda vez que quedan diez minutos para llegar al punto de encuentro. No da tiempo.

Tardo unos segundos en asimilarlo. Se me hace un nudo en la garganta y tengo ganas de llorar. He esperado pacientemente a que todos hagan sus compras y ahora no hay tiempo para mis lanitas.

Volvemos sobre nuestros pasos y, mientras tratan de consolarme, descargo mi ira contra ellos. Me doy cuenta de mi error. No tienen la culpa. Pido perdón y me encierro en mi concha. Estoy depre.

Para más empeorar más las cosas, llegamos al punto de encuentro y sufrimos el acoso de los vendedores callejeros, ahora sí, a lo bestia, durante la media hora- ¡¡media hora!!- que tarda el autobús en llegar.

Comemos y volvemos al camarote para echarnos una siesta. Me quedo dormida pero triste, muy triste.

Por la tarde lo hablamos. Decidimos que, como solo hemos visto una mínima parte de Estambul y nos ha encantado, volveremos un finde largo. Y tendré tiempo de comprar lanitas...

Hoy no me apetece tejer, no estoy de humor, pero lo intento mientras los demás se preparan para el musical y la cena con los majo-abuelos. Y, ¿qué descubro? Pues que he metido la zarpa. Ayer con el piiii-piiii-piiii del marinerito talludo me despisté. No una, ni dos, ni tres, sino cuatro vueltas hasta el punto maldito. Pero queeeé más me puede salir mal hoy??
Seguro que es el karma, por haberme portado mal.

En un ejercicio de contrición, voy deshaciendo los puntos muy despacio, que la angora tiene tela.

Lo dejo preparado para mañana y nos vamos a ver a los majo-abuelos. Me da penilla no poder compartir con ellos más que una parte del día. Ellos ya hicieron este viaje antes y ya conocen todos los sitios que visitamos pero por razones de salud no pueden volver a hacer las excursiones. Aún así, compartimos unos momentos estupendos y nos lo estamos pasando en grande.

Ah, para que no os pase lo mismo que a mí, visitad la página de Laylock  que explica muy bien cómo llegar a Kürkçü Han. Y llevad escrito en un papelito el nombre de la calle y del mercado de lanas.

Mañana nos toca día de navegación y pasado mañana, Dubrovnik.
A ver si me relajo, se me pasa del todo el disgusto y disfrutamos de un día todos juntos.

  • Horas de excursión: 5.
  • Horas de siesta: 2.
  • Horas de crocheteo: más bien descrocheteo, 0,3333...
  • Biodraminas: 4, puede que 5, que tengo ya un despiste... Y un mareoooo...

Esto es todo por hoy, que no es poco.
¡Hasta el próximo domingo! ¡El primero de 2015!

¡¡Feliz Año Nuevo, seres de la Tierra!!

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