Blogging tips

domingo, 14 de diciembre de 2014

Aventuras y desventuras de una tejedora en un crucero- IV

El mercado o Agora. Me apuesto los bigotes a que vendían lanitas.
Martes 3 de septiembre

Hoy toca Efeso. Y también madrugamos mucho porque atracamos en el puerto de Esmirna y para llegar a Efeso necesitamos aproximadamente una hora en bus.

Nuestra guía de hoy es una señora pequeñita de mediana edad- término ambiguo muy conveniente para seres de la Tierra que, como yo, meten la pata siempre al calcular la edad-. Aprovecha el viaje en bus para contarnos la historia de Turquía desde el principio de los tiempos hasta hoy, relacionando continuamente hechos del pasado con el presente. ¡Por amor de Clon, si parece San Google!

Habla muy despacio y poniendo mucho cuidado en la vocalización. Ámos, que si no llega a ser porque lo que está contando es interesantísimo, me echo una siesta como cuando era joven, con el documental de la 2 en la tele.

Por fin, llegamos y nos dirigimos a la entrada. Esto está lleno hasta la bandera. Nuestros 5 autobuses más los chorrocientos de otros cruceros. Peeero nuestra pequeña guía nos hace seguirla, esquivando a la multitud cual jugadora de fútbol profesional, y entramos en un pispás.

Mientras comenzamos nuestro periplo por esta espectacular ciudad-ruina romana, nos cuenta que tienen un acuerdo con Austria por el que ceden a un grupo de arqueólogos e investigadores austriacos la exclusiva del trabajo de recuperación y restauración y todos los méritos académicos que conlleva y Turquía se queda con la explotación turística del lugar. Por supuesto, los gastos corren a cargo de Austria. ¡Qué astutos son los turcos y cómo me gusta la palabra "astuto"!
El templo de Adriano.
Para no aburriros con la historia de Efeso- eso os lo podéis mirar en cualquier libro o en la internuez mismamente- os cuento las anesdotillas ( lo siento Loque, te he plagiado el palabro de mala manera).

Los planos de Efeso han sobrevivido, al parecer, de modo que los austriacos saben perfectamente dónde tienen que buscar y qué. Monitos listos, estos romanos!
El Odeón. 
Nuestro pequeño Yoda de la sabiduría nos cuenta que en el Odeón era donde se mantenían las discusiones políticas y que, cuando la cosa se empezaba a calentar más de la cuenta, unos músicos se encargaban de enfriar los ánimos. A lo mejor va a ser eso, que aquí ya no hay música de violines y así nos va.
La calle pija.
La vía de los Curetos es la calle pija, digamos. Se ve el alcantarillado ( otro de los estupendísimos inventos romanos), mosaicos "normalitos" frente a las casas de la ladera- aunque ahora están restaurando los de una casa posh que, por lo visto, son espectaculares en cuanto a diseño y colorido-, el templo de Adriano y... las letrinas, junto a los baños y perfectamente conservadas. Allí sentó su culillo la mismísima Cleopatra. Era el lugar en el que los romanos socializaban, pero es que no lo veo, no me imagino estar sentada intentando reinar toda concentrada y el de al lado dándome palique mientras se tira unos cuescos que pa qué. Y el olor, ¡puaj!, digo yo que quemarían hierbitas o algo...
¿Compartiendo intimidades? Mí no querer, ¡puaj!
Al final de la vía nos encontramos con una vista monumental: la biblioteca de Celso, la puerta del Ágora inferior y la casa del amor.
La biblioteca de Celso. Situada estratégicamente...
Aquí, unas mentes preclaras decidieron que para que la gente entrase en la biblioteca a culturizarse un poco, lo mejor era poner el mercado o Agora cerca ( intento de agriculturizar a las mujeres antes o después de comprar las papas) y la "casa del amor" en frente (intento de agriculturizar a los hombres antes o después de... ejem... me imagino yo que más bien después).

Ahora estamos en el teatro. Inmenso. Yoda nos explica que fue un espacio cultural muy importante (lo de los gladiadores no sé si cuenta como cultural o gore). Me dan ganas de marcarme un taconeo en el escenario pero me contengo. En la actualidad, se ha seguido utilizando pero los austriacos han prohibido cualquier espectáculo porque las gradas se están viniendo abajo y hay que restaurarlas. ¿Os imagináis los pedazos de conciertos, obras de teatro, etc.que se han debido de dar allí?
El teatro. Monumental me hubiera quedado un taconeo. ¡Cáchis!
Yoda nos da un respiro y nos deja sueltos un rato antes de volver al autobús. Nos damos un paseíllo por la vía del puerto y vamos hacia la salida.
La calle del puerto (seco).

Típicas tiendas de suvenirs, nada de lanitas, por supuesto, y un calorazo de muerte. Creo que hemos acabado con los 3 litros de agua que llevábamos.

De camino al puerto hacemos una estratégica parada en una fábrica de cuero. ¡Vaya si se lo han montado bien! Primero nos hacen un pase de modelos en una sala con mini-pasarela y chupito de té y luego nos llevan aonde se compra. Se me vuelven los ojos del revés en cuanto localizo la chaqueta mas bonita que he visto jamás: napa gris claro, capucha de punto (ayss, el radar lanero interno) y un forro preciosisísimo. Se acerca un vendedor turco (recalcó lo de turco porque ya empezamos a notar las diferencias con uno made in Spain) e insiste en que me la pruebe a pesar de decirle que sólo miraba. Me queda ideal (aquí, voz de oseasabes? ). En fin, a Mc Husband se le ocurre preguntar el precio y le dice no sé qué burrada pero que nos hace un 50% de descuento, ósea, burrada/2. Cuando empieza a regatear a mí me entra una vergüenza horrorosa, me la quito y me escaqueo a la sala contigua donde están los complementos.

Estamos en el autobús, camino de vuelta al puerto. Vamos mal de tiempo, hay que embarcar a la una y media y no llegamos. En la autovía, muy cerca ya de Esmirna, nos encontramos con un atasco del copón. El autobusero decide tomar la primera salida y nos encontramos con un camión cisterna que esta dando marcha atrás, así, ¡¡con un par!! Ha habido un accidente y esa salida también está colapsada. Entonces, nuestro autobusero decide, ¡¡con otro par!!, hacer lo mismo que el camión, retomar la autovía y buscar una ruta alternativa.

Llegamos al barco por los pelillos, con el bajón post-subidón de adrenalina. Esto nos viene bien para lidiar con las hordas en el buffet.

Nos echamos una siesta más que merecida y vamos a las piscinas ( yo sigo estando llenísima y voy a crochetear un poco, jeje). Como esta el tiempo un poco tonto, nos decidimos por la cubierta. Niños al agua y servidora se pone a tejer. ¡Piiiii, piiii, piiii! Levanto la cabeza y veo a un señor talludo vestido de marinerito, con un silbato en la boca, amonestando a unas fierecillas que han infringido las normas. En fin, vuelta a lo mío (empieza a hacer calor como de sauna).¡Piii, piii, piiiiiiiiiii! Veinte segundos después, ¡Piii, piii, piiiiiiiiiii. ¡Coñ... con el silbato, a ver si se resbala con el suelo húmedo y se lo traga, ámosyá!

Respiración, relajación, hombros atrás y sigo crocheteando. Pero sólo un poco, como hay una humedad bestial, la angora se me empieza a esponjar y comienzo a tener dificultades, se me enredan las fibras punto sí punto no, se me pegotea la hebra a los dedos... ¡Piii, piii, piiiiiiiiiii! Se acabó, ya no puedo más, llamo a mi descendencia y nos vamos a las de fuera.
¡Ostras, qué viento, hace un frío del carajo! ¡Hala! Que ya no puedo más, que lo dejo.

Nos vamos a dar una ducha y a vestirnos tranquilamente, espectáculo musical y cena con los majo-abuelos.

Mañana, ¡Estambuuuuuul, yujuuuuuu, lanitaaaaasss!
  • Horas de excursión: 5.
  • Horas de siesta: 1.
  • Horas de crocheteo: 0.66666...
  • Biodraminas: 4 ( recorrido por Efeso cual romana después de una bacanal).
Esto es todo por hoy, que no es poco.
¡Hasta el próximo domingo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...