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domingo, 26 de octubre de 2014

Aventuras y desventuras de una tejedora en un crucero II

Bari desde el barco.
Domingo 1 de septiembre:

Pelín mareadilla. Me habían dicho que como es un barco mega-grande (que diría Lindo Romulano) no iba a sentir nada, pero ¡vaya que sí! Cada vez que vira el barco yo lo hago en la misma dirección y, justo antes de salir del mini-baño para ir a desayunar, me he escorado a la derecha y le he dado un cabezazo a la pared. ¡Oleee!

Desayunamos un poco más tranquilos que ayer, aunque no demasiado. Con más de 4.000 turistos a bordo es un poquito complicado no coincidir con cienes y cienes en las comidas. Menos mal que la cena es en restaurante y tenemos asignados mesa y camarero ( jojoyyy, qué lujo!).

Lindo Romulano se va por su cuenta a servirse el desayuno y aparece con un plato inmenso de lonchas de bacon. Aquí, me hago una nota mental para repasar con él los ingredientes de un desayuno sano y equilibrado pero hoy no, que estamos de vacaciones.
Llegamos al centro de Bari en el autobús que han puesto a disposición de los navegantes, el "shuttle" en piquinglish (mira que la compañía del barco es italiana, que la tripulación es de todas partes del mundo mundial y nos hemos tenido que apañar en inglés con todo quisqui, ¡hay que ver!).

La de Bari es la única excursión que vamos a hacer por nuestra cuenta porque una servidora se ha puesto las pilas, San Google mediante, y porque lo visitable está al laíto del puerto. En principio, íbamos a ver el castillo Normando- Suevo, la basílica de San Nicolás y la catedral para terminar deambulando por las callejucas de Bari Vecchia.

Castillo normando-suevo.

Vemos el exterior del castillo y, como está cerca de la parada del bus, decidimos dejarlo para el final.

Vista parcial de la catedral.
Comenzamos a callejear y encontramos fácilmente la catedral. Entramos y los niños tardan aproximadamente 20 segundos en preguntar por" La Momia". Y es que en la cripta de la catedral guardan los restos de San Sabino y la reliquia de Santa Columba, quícir, su momia, así que comprenderéis la urgencia de verla. Adivinad dónde se nos fue la mayor parte del tiempo... La estudiamos desde todos los ángulos posibles, to-di-tos.

Reliquia de Santa Columba o "La Momia".

Cuando salimos de allí, decidimos que lo que más nos apetecía era un helado y seguir callejeando un rato por el casco antiguo de la ciudad. ¡Bien por nosotros! Improvisación a tope, pasando de guías.

¡Gelatoooo!

Calles estrechas estilo medina donde la gente todavía deja las puertas de sus casas abiertas de par en par (¿y no les roban? Pregunta Lindo Romulano). De vez en cuando nos encontramos con mujeres haciendo a mano y poniendo a secar a la puerta de sus casas "orecchiette" (pasta fresca con forma de... de qué va a ser, de oreja!). Los demás turistos se llevan bolsas de orecchiette pero yo, pensando en mis lanitas, quiero reservar el máximo espacio posible en las maletas y la bolsa traída a tal efeto (egoistona que es una).


Se nos ha pasado la mañana en un plis y, aunque es pronto, decidimos volver al barco y hacer una comida temprana con la esperanza de que haya menos gente. Claro que no hemos caído en que la mayor parte de los turistos europeos y de allende los mares tienen unos horarios de comidas más razonables que los tardones españoles y nos encontramos la misma situación de ayer. Esta vez, curados de espanto, nos lo tomamos muy en plan zeeeennn.

Al camarote, a echar una buena siesta. Bueno, eso es lo que tenía en mente pero pasada media hora Lindo Romulano y Mrs. Soft Kitty empiezan a dar la murga con las piscinas. En la cubierta del buffet, en la parte central, hay una piscina cubierta, una exterior y una docena de yacusis alrededor de las dos piscinas. Después de intentar cerrar el ojo por quinta vez, decido acompañarles peeero, "como todavía tengo el estomago muy lleno- les digo-, voy a tejer un rato y luego me baño con vosotros" (a este paso me voy a ganar un título honorario en el Club de malas madres).

Hace mucho calor pero consigo tejer una vuelta base de puntos bajos para un nuevo capelet y tres vueltas más antes de derretirme por completo y tener que dejarlo para meterme en la piscina a la de ya.

Volvemos al camarote a asearnos que, aunque sea un poco pronto, hemos quedado con los majo-abuelos para ver un espectáculo musical en el teatro antes de cenar y seguro que nos perdemos. Con tanta enormidad y tantas cubiertas es facilísimo perderse aunque tengas un mapa. Porque, amoavé, después del espectáculo volvemos al camarote y quedamos en reunirnos en el restaurante que está en la popa de la cubierta 6 ( lo de proa, popa, etc. me lo he aprendido después de muchos años de estudio y confusión contínua). Hasta aquí, todo claro, no?  Pues no, si bajamos desde la cubierta 11, donde está nuestro camarote, a la 6 no hay restaurante: nos recorremos toda la cubierta de proa a popa y viceversa y nada, nuestro restaurante no está. Miramos en plano "está usted aquí" y en el plano sí aparece. Volvemos a intentarlo por si se nos ha pasado, lo han miniaturizado o algo y nada, seguimos sin ser capaces de encontrarlo (estoy pensando que a lo mejor nos han puesto drogas en el agua del mini-bar del camarote). Desesperados porque llegamos tarde y los majo-abuelos deben de estar comiéndose las uñas, preguntamos a un miembro de la tripulación que nos sonríe nada más explicarle nuestro problema (¡qué cabr... diablillo!) y nos dice amablemente con la sonrisilla todavía en la boca que tenemos que subir a la cubierta 7 y bajar en uno de los ascensores de popa a la cubierta 6 y a la derecha tenemos el restaurante. Seguimos las indicaciones y, mágicamente, nuestro restaurante aparece donde nos han dicho.

Se me cae la mandíbula al suelo, incrédula y asombrada de nuestra torpeza y estupidez. O será que lo han hecho adrede para confundir al personal? O un estudio de esos de laberintos para ratas pero con humanos? No sé, el caso es que mañana no me voy a acordar de lo que hemos hecho para llegar. Confiemos en el GPS interno de Mc Husband.

El mapa "está usted aquí"

Mañana, excursión a Olimpia. A levantarse con las gallinas, yet again...

Horas de excursión: 3.
Horas de siesta: 0,5.
Horas de crocheteo: 0,666...
Biodraminas: 4 (mareadilla pero soportable).

Esto es todo por hoy, que no es poco.
¡Hasta el próximo domingo!

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