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domingo, 12 de octubre de 2014

Aventuras y desventuras de una tejedora en un crucero- I

Viernes 29 de agosto: 

Las cajitasss con... ¡Sorpresaaaaa!
Nos levantamos prontito y Mc Husband y yo desayunamos rápido. El taxi que nos lleva a la estación del AVE nos está esperando y viajamos a Madrid, donde están los abuelos y los niños que se han adelantado dos semanas.

Atacá, paso mi equipaje con mis tesoros por el escáner y todo va bien. Uff! Respiro. Primera prueba superada.

Llegamos sobre las 5 de la tarde. Tomamos un piscolabis y los abuelos, que llevan preparando todo el tinglado más de mes y medio (pobres), nos dan a los cuatro unas cajitas muy monas. Mientras los niños abren sus cajitas aprovecho para grabar un vídeo. Sólo contienen papeles... Mrs. Soft Kitty y Lindo Romulano comienzan a leer sus cartas en las que los abuelos les dicen lo buenos nietos que son y que han decidido ¡¡¡invitarnos a un crucero!!!. Acompañando a la carta hay un "vale por un crucero" y un pequeño itinerario.

Saltos de culete en el sofá, me levanto, me siento, me da un ataque de nervios...
Vamos, que el guirigay que se ha formado ha sido de los buenos.

Paro la grabación y leo mi carta. Acabo de descubrir que no soy un ser de la Tierra tan duro como me creía y estoy en un tris de echarme a llorar de la emoción.

En fin, que pasa la tarde entre alborozos y hay que ponerse a cenar ya. Mañana nos levantamos con las gallinas- a eso de las 5:30- para tomar el vuelo a Venecia y hay que acostarse prontito.
  • Horas de viaje: 4.
  • Horas de crocheteo: cero pelotero.

Sábado 30 de agosto:

Mrs. Soft Kitty se ha empeñado en no dormir conmigo. Nos hemos pasado la noche en vela porque "no puedo dormir, mami, estoy muy nerviosa, te quedas despierta conmigo, ¿porfi?" Mientras, Lindo Romulano y Mc Husband roncaban en la habitación de al lado.

Nos levantamos a golpe de despertador y me voy a la cocina a tomarme 3 cafés seguidos y preparar otros 3 para Mc.

Llegamos al aeropuerto en dos taxis y ¡comienza la aventura!
Aquí es donde os cuento que he decidido meter mi pequeña bolsa de labores en la maleta y facturarla. Estoy muy loca pero no tanto, ¿qué os creíais?
Además, he incluido un bolso de tela para poder llevarlo vacío y plano en la maleta y llenarlo de lanitas que pienso comprar durante el viaje. Éste si que lo llevo como equipaje de mano a la vuelta, ¡lo juro por Clon!
Facturamos el equipaje y, como hemos llegado prontísimo por si las moscas, nos da tiempo de desayunar, dar una vuelta por las tiendas, dar otra vuelta por las tiendas...

Llegamos a media mañana al aeropuerto de Venecia y, al salir por la puerta, ¡bofetón de calor!
Como tenemos una excursión contratada, dejamos las maletas en el puerto y nos vamos a coger una barcaza que nos lleva a la parte trasera del Gran Canal. Allí, atravesamos el río de la Fornace a pie y embarcamos en una góndola que nos lleva por el Gran Canal.

Mc Husband, Lindo Romulano y los gondoleros de cháchara entre ellos.¡Nada de cantar!

Nuestro gondolero no es demasiado cantarín, hace un amago pero prefiere charlar con su compañero que navega en paralelo. En fin, las vistas lo compensan todo y eso que, cuando conocimos Venecia Mc Husband y yo, entramos de noche en el vaporetto y ¡aquello sí que era espectacular!
De todas formas, es una ciudad de la que no me cansaré nunca y pienso volver.

Detalle de nuestra góndola. Ya podía el gondolero haberse marcado uno, ¡ámosyá!
Con respecto a las lanitas, ni de lejos pasamos por Lellabella, nuestra guía era de las que les "gusta" su trabajo e iba mas lenta que arrastrá. Tardamos muchísimo en llegar callejeando a San Marcos, la guía muda y sin poder salirnos de la ruta marcada. Y todo para 5 minutos de recorrer la plaza con la vista. ¡Sanseacabó!
Vuelta a la barcaza, al puerto y a hacer el checking del barco que nos costó unos 20 minutos.

Desde la barcaza sólo pude fotografiar un trozo de nuestro "barquito".

Al llegar al camarote, desfallecidos del calor y del hambre a eso de las 4 y media, nos encontramos las maletas en la puerta (todo un detalle). Dos camas "queen size" y balcón (les mandamos muchos besitos mentales a los abuelos. ¡Qué majos! ¡Qué lujo!). 

Nos refrescamos un poco y subimos a la cubierta donde está el buffet. ¡Por amor de Clon!¿Pero qué es esto? Una horda de gente por todas partes y ni una sola mesa donde caer muertos y mira que es grande, que ocupa casi toda la cubierta!
Logramos (aún no sé cómo) meternos algo en el buche después de media hora de dar vueltas con la bandeja en la mano y fuimos directamente a la habitación a descansar un poco.

Intentamos encontrarnos con los abuelos y, como el barco es mastodóntico, al cabo de media hora lo damos por imposible. Cena a las 9:45 y a las 12:30, mas o menos, volvemos al camarote. Abro las maletas para sacar lo imprescindible y comprobar que la bolsa de mis tesoros está, y está ( ¡bieeeeen!).

Se nos dan los ojos la vuelta del revés y mañana llegamos a Bari. Menos mal que no hay que madrugar mucho y vamos a ver la ciudad por nuestra cuenta, sin presiones, eh?
Ñeeej! Estoy un poco rara. Me levanto y me tomo unas pastillitas. Zzzzzzz.
  • Horas de viaje: pffff….. muchas.
  • Horas de excursión: 3.
  • Horas de siesta: 2.
  • Horas de crocheteo: cero pelotero (bueno, bueno, no te agobies querida que sólo es el primer día).
  • Biodraminas: 2.
Esto es todo por hoy, que no es poco.
¡Hasta el próximo domingo!

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