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domingo, 28 de septiembre de 2014

Aventuras y desventuras de una tejedora en un crucero- Prólogo

Vale, esto no es un collage, es una marranada. Qué le vamos a hacer, no es lo mío...
Por cierto, he tomado prestadas las imágenes de la internuez, si alguien se siento ofendido, que lo diga ahora mismo o calle para siempre.

Lo escribí justo antes de irnos pero os lo cuento ahora que el efecto sorpresa ya ha pasado. Como Lindo Romulano y Mrs. Soft Kitty no sabían nada del viaje que íbamos a hacer tenía que guardar el secreto, comprendéis, no?

Mis suegros nos han invitado a un crucero por el Mar Mediterráneo. ¿Qué majetes, eh? (aquí, expresión de adoración y arrobo).

Un día de estos os tengo que enseñar las obras de mi suegra. No, las de la casa no, es pintora y tiene unos cuadros a-lu-ci-nan-tes.

Ahí va, que me pierdo otra vez! Bueno pues éste es el prógolo o proguelónemo (esto de cambiar las sílabas de orden también es muy mío).

"Mi intención es tomarme la semana de crucero de relax. Desconectar de todo y, sobre todo, ver si soy capaz de no tocar una aguja en toda una semana.

Además, como hay que coger un vuelo a Venecia, que es de donde parte nuestro flamante barquito, me he dicho a mí misma que así mejor, me evito problemas en los aeropuertos.

Porque amoavé, tengo dos opciones:

a) Me llevo mi bolsa de tejer con todos los bártulos como equipaje de mano.
¡Piiiiiiiii! ¡Error! Seguro que me dicen que pueden considerarse armas potenciales o potenciales armas y se las queda el poli de turno. Y ya me diréis que carajo hace un madero con mis bien amadas Clover de ganchillo y mis intercambiables Symphonie de madera- ¡qué requetebonitas que son!- más que tirarlas, usarlas (si es un ser tejedor de la Tierra) o dárselas a su pareja, suegra, madre, hermana o similar, y eso sería sacrilegio.

b) Meto los bártulos de tejer en la maleta y los facturo.
¡Piiiiii! ¡Error otra vez! ¿Y si me pierden la maleta? Además de tener que pasarme una semana con la misma ropa o esnúa el resultado es igualito al de a) solo que además existe la posibilidad de que no recupere la maleta nunca y la subasten y alguien acabe por vender mis tesoros. ¿Existe eso aquí o es que veo demasiados programas de esos de subastas y similares? ( que conste que los veo porque a Lindo Romulano le encantan y, como mi sillóncito de tejer está en el salón, no me queda otra).

Todo logiquísimo, razonamiento adecuado, va bien, va bien. ¿Va bien?

Pues no, ni siquiera he podido experimentar el mono tejeril. Justo antes de cerrar la maleta-jueves por la tarde- se me ocurre la gran idea: ¿y si me llevo un sólo ovillo- de los de angora finita que tienen muchos metros y algo podré hacer- y algunas agujas de ganchillo de ésas guarrindongas con las que empecé pero me da pena tirar? Lo meto en la maleta y, si ocurre b), ya no me hará tanto duelo. Eso sí, andar con la misma ropa o esnúa por ahí durante una semana no me va a hacer ni pito de gracia.

Por otro lado, mis queridos tejenautas, a que nunca sé os ha ocurrido buscar tiendas para comprar lanitas en los sitios que vais a visitar, a que no?

Pues eso lo es lo que hice la noche anterior a nuestra aventura: aprovechando que el Pisuerga pasa por Lepe ( bueno, no es así pero es que no me acuerdo de la población del refrán, de hecho los suelo mezclar; por ejemplo,a quien madruga Clon le da un mazazo), además de buscar info interesante de los lugares que vamos a visitar, aproveché para localizar tiendas.

- En Venecia, como vamos a estar poco tiempo antes de embarcar, sólo una, Lellabella y time permitting...
- En Bari fui incapaz de encontrar ninguna por la internuez pero si paseando por allí, como quien no quiere la cosa, encuentro argo, compartiré mi hallazgo.
- En Olimpia y Efeso no creo que vaya a encontrar nada. En las ruinas definitivamente no y en las tiendas de suvenirs, lo veo poco probable.
- Estambul es nuestra próxima parada y ahí, como es lógico y todo el mundo tejeril lo sabe, me voy a poner las botas. Hay que ir al bazar Kürkçü Han y allí bichear en las tiendas. Nota: preguntar por las lanas Feza.
- Y, por último, Dubrovnik."

Prometo abreviar el diario que, como es natural por esta época, publicaré en cómodos fascículos. Por cierto, esto de los fascículos, que aparecen como champiñones en septiembre, me tiene anonadada. ¿Quién propondrá los temas? Porque algunos son de enviar al frenopático al susodicho o susodicha.

Esto es todo por hoy, que no es poco.

¡Hasta el próximo domingo!

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