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viernes, 23 de mayo de 2014

Diario de un bolero


Sí, lo sé, hoy publico tarde pero ya veréis como hay un motivo.

Tenía un hilo de viscosa de color marrón, brillante, ideal y no sabía que hacer con él hasta que la semana pasada me dijo que quería ser un bolero, pero no uno cualquiera sino éste.

Y toda contenta decidí que sería mío, que iba a tejer para mí para variar.

Instinto: ¡Qué bien, una combinación perfecta!
Cerebro: Estoy de acuerdo. ¡Adelante!






Día 1:

Empiezo por tejer una muestra (siempre lo hago, por si las flies). La etiqueta de mi hilo sugiere una aguja de 3-4 mm y el patrón dice que aguja de 3.5mm. Al tejer con la aguja de 3.5 veo que la muestra queda grande y cambio a 3 mm. Como queda perfecta, empiezo a tejer la espalda y la termino a última hora de la tarde.




Instinto: me parece que es un poco pequeña…

Cerebro: ¡qué va! Seguimos que ya verás como queda estupendo cuando esté terminado. La muestra es correcta.











Día 2:

Tejo las dos partes delanteras y las mangas. Buff, demasiado cansada para coserlas, mejor mañana…

 





Instinto: sigo viéndolo pequeño.

Cerebro: eso es porque estás viendo las partes por separado. Espera a que esté terminado.

Día 3:

Hora de coser. Primero las dos partes frontales a la trasera y después, las mangas. Me voy a probármelo frente al espejo y ¡Horroooorr! ¡Es pequeño!




Instinto: te dije que era pequeño.

Cerebro: espera, mi pequeño saltamontes, todavía no lo hemos bloqueado.

Instinto: ah, sí, es verdad, qué tonto.












Día 4: 

Lo primero que hago por la mañana es lavar el bolero, acribillarlo a alfileres estirándolo todo lo posible y ponerlo a secar. Por suerte hace calor y sobre las 9 de la noche ya está seco. 

Instinto: lo ves, te lo dije. Me parecía pequeño y SIGUE SIENDO PEQUEÑOOO! (visiblemente enfadado).

Cerebro: vaaale, tienes razón pero no hay que ponerse así, ¡hombre! Vamos a calmarnos y a ver cómo lo arreglamos.

Instinto: ¡qué arreglar ni qué arreglar! Ahora tendrá que hacer otro. Y esta vez mando yo, ¿entendido?

Cerebro: ok, tu eres el jefe (compungido).

Día 5: 

¡Ahhh! (modo pánico on) Tengo dos días y pico para hacer un bolero entero, las fotos y el texto del post para el viernes. No sé si va a estar a tiempo.

Me pongo a tejer otra vez el maldito precioso bolero como si estuviera poseída. La espalda y las partes frontales. Pasan de las doce de la noche, se me cierran los ojuelos, mejor sigo mañana.

Día 6:

Lindo Romulano está malillo, así que hoy se queda en casa. Me las apaño para tejer las mangas y coserlo todo, me lo pruebo y- ¡fiuu!- queda perfecto. Agotá para tejer las tiras de cierre- total es poco- decido que las hago mañana junto con las fotos y el post, todo antes de las 4 (para que veáis que soy un ser de la Tierra optimista y positivo, ¡jaja!).

Día 7:

O Día D. ¡Qué bien! Mrs. Soft Kitty se ha ido al insti, he llevado a Lindo Romulano al cole y tengo toda la mañana para mí solita. Tejo las tiras en un pispás y me pongo con las cuentas que van a llevar atadas. Para cuando lo tengo decidido y miro el reloj ¡HA PASADO UNA HORA! Ahora por plasta tengo 30 minutos para hacer las fotos, algo de comer y recoger a Lindo Romulano del cole.

Nunca me he hecho fotos a mí misma y ha sido extremadamente difícil acertar con el temporizador y la pose. Además, como es Mc Husband el que habitualmente hace las fotos y si poso yo, que soy bastante gansa, me para los pies y hoy no estaba, me han salido perfectas para que veáis lo perjudicada que estoy. Menos mal que no me ha visto nadie, con la tontuna que llevaba encima…

Con estas manitas...
Larga vida y prosperidad desde el otro lado...



Después de comer y hacer un pequeño descanso- total no llego ni de coña y ya deperdidosalrío- me pongo a ver las fotos tan espantosas que me han quedado y a elegir las menos malas- misión casi imposible.












Al final me he puesto a escribir sobre las 6 (¡eh! que es trabajo doble, en español y pichinglis).















Conclusiones:

- Ante la duda, fíate de tu instinto.

- Teje una muestra siempre, siempre, siempre antes de empezar un proyecto y, además, si cambias la lana o el hilo asegúrate de que no va a tener consecuencias. Amoavé: para el bolero se sugiere algodón y yo lo he tejido con viscosa. Posible problema: como la viscosa no estira como el algodón cuando está mojada, no se puede arreglar un error en la fase de bloqueo de puntos.



- No te hagas fotos cuando estés perjudicada. Malo para la autoestima y para el business.










- A lo mejor es el destino que me dice que me olvide de tejer para mí…

Esto es todo por hoy, que no es poco.

¡Hasta el próximo viernes!

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